El Congreso debería obligar a los ricos y a las empresas a pagar lo que les corresponde para financiar nuestro futuro
El Congreso tiene la oportunidad de construir una economía para todos, no solo para los que están en la cima
A medida que la economía de Arizona sigue recuperándose (aunque amenazada por la propagación de la variante Delta de la COVID-19), son demasiadas las familias y comunidades que siguen pasando apuros. Según estimaciones recientes de la Encuesta «Household Pulse» del Censo de EE. UU., el 35 % de los hogares de Arizona con niños tuvieron dificultades para pagar los gastos domésticos habituales durante la semana pasada. Para los arizonenses de color, en particular, la pandemia puso de relieve las desigualdades estructurales, ya sea en materia de salud o de bienestar económico. A pesar de que el desempleo se disparó y las familias con ingresos más bajos tuvieron dificultades, los hogares más ricos vieron crecer su cuota de riqueza y poder gracias al auge del mercado bursátil y al aumento vertiginoso del valor de los activos financieros y los bienes inmuebles.
Aunque la recuperación aún está en marcha, en este momento el Congreso tiene una oportunidad histórica para construir una economía más sólida y equitativa en la que todos los arizonenses puedan disfrutar de la prosperidad, y no solo los que están en la cima. Varias rondas de legislación durante la pandemia demostraron cómo unas medidas políticas sólidas y oportunas pueden marcar una diferencia real en las vidas de los arizonenses. Los representantes electos pueden crear un futuro más prometedor para todos si siguen eliminando las barreras que impiden el acceso a la salud y la prosperidad de las personas a las que se les ha privado de oportunidades o se les ha excluido de ellas. Mediante inversiones más sólidas en ámbitos como la vivienda, el cuidado infantil, los permisos remunerados, la nutrición y las medidas para reducir la pobreza, el Congreso tiene la oportunidad de remodelar la economía para mejor.
Las decisiones políticas han aumentado las desigualdades
Para financiar estas inversiones destinadas al futuro de Arizona, los hogares y las empresas más ricos deben pagar la parte que les corresponde en concepto de impuestos federales. Las ventajas injustas que el código tributario otorga a los más ricos son el resultado de una serie de decisiones políticas federales, algunas recientes y otras de larga data.
Durante décadas, mientras los ingresos de los más ricos aumentaban rápidamente, los responsables políticos redujeron en casi una quinta parte los impuestos federales medios que pagaba el 0,01 % de los hogares con mayores ingresos. Las personas adineradas también se han beneficiado de enormes ganancias en el valor de sus activos (como acciones y propiedades), viviendo, en la práctica, de esos activos, obteniendo préstamos garantizados por ellos y transmitiéndolos a otros sin que nadie haya pagado jamás impuestos sobre esa riqueza creciente. Mientras tanto, la financiación del Servicio de Impuestos Internos (IRS) se ha quedado rezagada, lo que ha dejado a la agencia mal equipada para hacer cumplir la normativa fiscal. Las estimaciones sugieren que la falta de recursos para la dotación de personal del IRS ha dado lugar a que cada año dejen de recaudarse 1 billón de dólares en impuestos legalmente adeudados.
Más recientemente, la ley tributaria de 2017 del presidente Trump hizo que el sistema fuera mucho más injusto, colmando a millonarios y multimillonarios de recortes fiscales innecesarios. Las decisiones políticas también dieron lugar a un sistema con tantas lagunas que muchas de las personas más ricas del mundo —como Jeff Bezos, Elon Musk y Carl Icahn— a menudo pagan pocos o ningún impuesto sobre la renta. Y el año pasado, más de cincuenta de las mayores empresas de Estados Unidos no pagaron impuestos federales sobre la renta.
Cómo puede el Congreso garantizar que los ricos paguen una parte más justa
El camino a seguir está claro: el Congreso puede invertir en las familias de Arizona y generar prosperidad compartida eliminando las ventajas fiscales injustas de que disfrutan las personas más ricas y las empresas más rentables.
Las propuestas fiscales del presidente Biden:
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Aumentar el tipo impositivo del impuesto de sociedades al 28 %, lo que revocaría parcialmente la drástica rebaja fiscal para las empresas impuesta por la Administración Trump y eliminaría los incentivos que llevan a las empresas a trasladar sus beneficios y puestos de trabajo al extranjero.
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Eliminar una laguna jurídica que anula las ganancias patrimoniales tras el fallecimiento, lo que permite a las personas adineradas eludir el pago de impuestos sobre la renta en una parte importante de sus ingresos.
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Restablecer el tipo impositivo máximo para las personas con rentas elevadas al 39,6 % que estaba en vigor antes de los recortes fiscales de Trump de 2017.
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Gravar los ingresos por inversiones de los millonarios y multimillonarios de la misma forma que gravamos los salarios de los trabajadores comunes.
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Mejorar el cumplimiento tributario para garantizar que las personas con mayor poder adquisitivo y las empresas paguen los impuestos que les corresponden, mediante un aumento de la financiación y la plantilla del IRS y una mejora de la información financiera.
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Reducir el régimen fiscal especial aplicable a los beneficios e inversiones en el extranjero, de modo que las empresas multinacionales estadounidenses paguen lo que les corresponde.
El Congreso también debería plantearse ir más allá de las propuestas del presidente, reforzando la tributación de los patrimonios multimillonarios antes de que se transmitan a los herederos, aplicando un recargo fiscal a las rentas de los millonarios y reformando el régimen fiscal preferencial de las recompras de acciones por parte de las empresas, que permite a los accionistas aplazar el pago de impuestos.
Los votantes de Arizona están de acuerdo, y los representantes electos deberían actuar en consecuencia
Afortunadamente, una amplia mayoría de los arizonenses respalda la legislación para la recuperación económica que se está tramitando en el Congreso Y apoya la financiación de esas inversiones mediante el aumento de los impuestos a los ricos y a las empresas. Según una encuesta reciente realizada entre los votantes registrados de Arizona por Hart Research y ALG Research, dos tercios de los votantes de Arizona apoyan el Plan para las Familias Estadounidenses del presidente Biden, y el 68 % considera que sus propuestas de aumentar los impuestos a los ricos y a las empresas son una razón de peso para respaldarlo. De hecho, «garantizar que los ricos y las empresas paguen la parte que les corresponde en impuestos» es hoy una prioridad máxima para los votantes de Arizona, incluso por delante de otros objetivos como «crear empleo», «reconstruir las infraestructuras de Estados Unidos» y «reducir la deuda nacional». Los votantes de Arizona irían incluso más allá del plan del presidente, con un apoyo mayoritario a gravar el patrimonio, ampliar el impuesto sobre sucesiones y eliminar los «fideicomisos dinásticos».
La delegación de Arizona en el Congreso tiene una decisión que tomar: pueden mantener los recortes fiscales que benefician a los más ricos, o pueden actuar ahora mismo para canalizar la voluntad de los arizonenses de reformar el código tributario con el fin de construir una economía que funcione para todos.