Nuevos análisis revelan que los recortes al programa SNAP están provocando una espiral descendente para las familias de Arizona y las economías locales
La pérdida de la ayuda alimentaria está relacionada con el aumento de los desahucios, la inestabilidad financiera y las dificultades económicas generales
PHOENIX — Nuevos análisis del Centro para el Progreso Económico de Arizona revelan que los recientes recortes al programa SNAP —entre los que se incluyen normas de elegibilidad más estrictas y requisitos laborales más exigentes— están provocando una reacción en cadena en toda la economía de Arizona, lo que se traduce en una mayor inestabilidad financiera para las familias, un aumento del riesgo de desahucio y una mayor presión sobre las comunidades locales.
En lugar de mejorar los resultados en materia de empleo o reforzar la movilidad económica, los estudios apuntan a un efecto acumulativo: cuando las familias pierden el acceso a la ayuda alimentaria, les resulta más difícil conservar su vivienda, mantener un empleo estable y hacer frente a los gastos básicos, lo que, en última instancia, agrava unas condiciones económicas que ya de por sí son difíciles.
«Los recortes al programa SNAP no se producen de forma aislada», afirmó Joseph Palomino, director de AZCenter. «Cuando las familias pierden la ayuda para llevar comida a la mesa, esa presión se nota en todos los ámbitos: en el impago del alquiler, en el aumento de la deuda y en una mayor inestabilidad que afecta a comunidades enteras».
Una crisis que se agrava
Arizona ha registrado elmayor descenso en la participación en el programa SNAPde todo Estados Unidos desde mediados de 2025, al tiempo que muchas familias ya se enfrentan a los elevados costes de la vivienda y al aumento de los gastos cotidianos. El resultado es un solapamiento cada vez mayor entre la inseguridad alimentaria y la inestabilidad en materia de vivienda, dos problemas que se refuerzan mutuamente.
A medida que disminuye el número de familias que reciben ayudas, las economías locales también notan el impacto. Las prestaciones del SNAP se gastan rápidamente y a nivel local, lo que supone un apoyo para las tiendas de alimentación, las pequeñas empresas y el empleo. Cuando ese dinero desaparece, también lo hace esa actividad económica.
Lo que revelan los análisis
Dos nuevos análisis desglosan cómo se están desarrollando estos cambios normativos en tiempo real:
- El endurecimiento de los requisitos de acceso al programa SNAP no está mejorando los resultados en materia de empleo.Unanálisis de los estudios realizados a nivel nacional revela que los requisitos laborales no conducen a un crecimiento sostenido del empleo, sino que provocan descensos significativos en la participación, especialmente entre los trabajadores con horarios e ingresos inestables.
- La pérdida de las prestaciones del SNAP está agravando la inestabilidad económica y de vivienda.A medida quelas familias pierden estas ayudas, son más propensas a acumular atrasos en el pago del alquiler, endeudarse y enfrentarse a un desahucio, especialmente en un estado que ya registra altas tasas de solicitudes de desahucio.
En conjunto, los resultados ponen de manifiesto que restringir el acceso al SNAP no resuelve los problemas económicos, sino que los agrava.
«Retirar la ayuda alimentaria no genera estabilidad, sino que la socava», afirmó Palomino. «Si queremos comunidades más fuertes y una economía más sólida, necesitamos políticas que reduzcan la presión sobre las familias, no que la aumenten».
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