Los nuevos datos del DES revelan que las bajas del programa SNAP siguen aumentando en Arizona
Las cifras actualizadas revelan que hay miles de arizonenses menos que reciben ayuda alimentaria, en un contexto en el que las familias se enfrentan al aumento de los precios y a una creciente presión económica
PHOENIX — Los nuevos datos del Departamento de Seguridad Económica de Arizona muestran que el número de residentes de Arizona que reciben ayuda alimentaria a través del programa SNAP ha seguido disminuyendo mes a mes, con14 282 personas menos, entre ellas 9 307 niños menos, que recibieron prestaciones del SNAP en abril.
Las cifras actualizadas sitúan elnuevo total en473 793habitantes de Arizona —entre ellos, 205 223 niños— que han perdido las prestaciones del SNAP desdejulio,lo que pone de relieve la creciente presión a la que se enfrentan las familias de Arizona,ya que la pérdida de las ayudas alimentarias se suma a los elevados costes de la vivienda, el aumento de los precios de los alimentos y otros gastos básicos del hogar. El SNAP ayuda a las familias a llevar comida a la mesa, al tiempo que apoya las economías locales, las tiendas de alimentación, los agricultores y los trabajadores de todo el estado.
«Cada nueva actualización nos cuenta la misma historia preocupante: cada vez más familias de Arizona están perdiendo el acceso a la ayuda alimentaria básica, al mismo tiempo que se ven afectadas por el aumento de los precios», afirmó Joseph Palomino, director del Centro para el Progreso Económico de Arizona. «El SNAP no es solo una partida presupuestaria. Es comida para los niños, estabilidad para las familias y dinero que llega a las comunidades locales».
Este descenso resulta especialmente preocupante para los niños, las personas mayores, las personas con discapacidad y los trabajadores con salarios bajos que dependen del SNAP para cubrir sus necesidades básicas. Cuando se reducen las prestaciones o las familias dejan de cumplir los requisitos para recibirlas, las consecuencias trascienden el ámbito de los hogares individuales y aumentan la presión sobre los bancos de alimentos, las escuelas, los sistemas sanitarios y las economías locales.
«Estas pérdidas deberían servir de llamada de atención para los legisladores», afirmó Palomino. «Las familias de Arizona necesitan políticas que les ayuden a mantener su estabilidad, a cubrir sus necesidades básicas y a participar plenamente en la economía, y no más obstáculos que las acerquen aún más a la crisis».