La Asamblea Legislativa de Arizona debe ser realista con respecto a la propuesta presupuestaria
Este artículo de opinión se publicó en The Arizona Republic el 11 de mayo de 2026.
El debate presupuestariode Arizona se encuentra estancado en una situación que ya no refleja la realidad.
Durante años, los legisladores estatales han considerado los recortes fiscales como una estrategia por defecto, argumentando que generarán crecimiento por arte de magia, atraerán a las empresas y resolverán los retos económicos. Pero los presupuestos no se basan en la magia. Se basan en las matemáticas. Y, en este momento, las cuentas no cuadran.
La última propuesta presupuestaria lo deja claro. El Estado se enfrenta a limitaciones reales, pero, en lugar de abordar el déficit de ingresos, los legisladores siguen insistiendo en el mismo enfoque:bajar los impuestosy esperar un resultado diferente.
Eso no es una estrategia. Es una apuesta que Arizona ya no puede permitirse.
La reducción de impuestos recorta la financiación necesaria para una economía sólida
En el fondo, se trata de una simple cuestión de dinero. No se pueden recortar los ingresos año tras año y seguir esperando financiar los pilares fundamentales de una economía sólida. Y esos pilares son la asequibilidad, la creación de patrimonio familiar y las inversiones que hacen que Arizona sea competitiva.
Cuidado infantil.
Educación pública de primaria y secundaria.
Asistencia sanitaria.
Vivienda.
Agua.
No se trata de partidas presupuestarias opcionales. Son la base para que las personas puedan trabajar, las empresas puedan contratar y las comunidades puedan crecer.
Cuando el cuidado infantil resulta inasequible, los padres abandonan el mercado laboral. Cuando las escuelas públicas de primaria y secundaria no cuentan con la financiación necesaria, las empresas tienen dificultades para encontrar mano de obra cualificada. Cuando la asistencia sanitaria está fuera del alcance de la mayoría, la productividad disminuye y los costes aumentan en otros ámbitos. Cuando los precios de la vivienda se disparan, los trabajadores no pueden vivir cerca de sus lugares de trabajo. Cuando la infraestructura hídrica es precaria, la planificación económica a largo plazo se vuelve imposible.
Esto no es una cuestión teórica ni filosófica. Es la economía.
Y, sin embargo, Arizona sigue avanzando en la dirección contraria: reduciendo precisamente los ingresos necesarios para mantener estos sistemas. En los últimos 30 años, Arizona ha perdidocasi 11 000 millones de dólares debido a las rebajas fiscales; nuestro sistema tributario sigue siendo uno de losmás regresivosdel país.
¿A quién beneficia el impuesto de tipo único?
El impuesto sobre la renta de tipo único es un ejemplo claro. Se presentó como una forma de impulsar el crecimiento y hacer que Arizona fuera más competitiva. Pero, en la práctica, habeneficiado de manera abrumadora a los hogares más ricos, al tiempo que ha mermado en miles de millones la capacidad del estado para invertir en su propio futuro. Incluso un ajuste parcial —como aplicar tipos más altos solo a las rentas superiores a 250 000 dólares— podría generar cientos de millones de dólares.
Las desgravaciones fiscales para las grandes empresas suelen justificarse alegando que son necesarias para atraer inversiones. Sin embargo, las empresas no eligen su ubicación basándose únicamente en los tipos impositivos. Eligen lugares donde puedan encontrar mano de obra cualificada, unas infraestructuras fiables y una alta calidad de vida para sus empleados.
En otras palabras, eligen lugares que invierten en la comunidad.
Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar
Arizona corre el riesgo de socavar sus propios argumentos económicos. Un entorno con bajos impuestos no sirve de mucho si la mano de obra no está debidamente preparada, si las familias no pueden permitirse vivir y trabajar aquí o si los servicios básicos están al límite de su capacidad.
Es aquí donde el debate debe dar un giro: pasar de una ideología estrecha a la realidad. Porque el camino actual conduce a un círculo vicioso difícil de romper: disminución de los ingresos, recorte de servicios, mayor presión sobre las familias y, en última instancia, una economía más débil. Eso no es crecimiento para el futuro de Arizona. Es una erosión tan profunda como el Gran Cañón.
¿Qué caracteriza a un presupuesto estatal responsable?
Un presupuesto responsable exige equilibrio. Implica reconocer que los ingresos no son una carga, sino el mecanismo que hace posible todo lo demás. Son los que permiten al Estado formar a su población activa, apoyar a las familias y crear las condiciones que las empresas necesitan para prosperar. Antes de la Gran Recesión, el Estado realizó importantes inversiones en servicios de guardería asequibles y en el jardín de infancia de jornada completa, políticas que no solo ayudan a las familias trabajadoras, sino que también impulsan la productividad futura.
No se trata de política. Se trata de prioridades y de simple aritmética.
Los dirigentes de Arizona deben ser realistas. Seguir aplicando recortes fiscales sin un plan para garantizar unos ingresos equitativos no es una actitud fiscalmente responsable. Es una actitud fiscalmente miope.
Si Arizona quiere tener una economía sólida en los próximos años, debemos estar dispuestos a invertir en ella. Para ello, hay que empezar por reconocer una simple realidad: no se puede construir un estado próspero sin los ingresos necesarios para sostenerlo.
Este artículo de opinión se publicó en The Arizona Republic el 11 de mayo de 2026.